Sábado, 20 de julio – Día del teatro

¡Hola!

Llegamos ya al último día del campamento, el más intenso en emociones. Y si hablamos de emociones y arte, no cabe duda de que toca hablar del teatro. Por ello, tuvimos una visita especial. Leticia, de Dinámica Teatral, nos enseñó algunas técnicas dramáticas y puso a prueba nuestras dotes actorales con juegos de improvisación.

Para comer, Alfonso, Myriam, Paola y Joanes nos prepararon una caldereta de patatas a la riojana, aderezadas con pescado rebozado y unas espectaculares torrijas con helado. ¡Qué más se puede pedir!

Por la tarde fue el turno de recuperar una tradición perdida. Hace unos años se solía hacer el «día del revés» en el que se le daba la vuelta como un calcetín a todo el campamento: se desayunaba la cena y se merendaba la comida (y viceversa), la ropa interior se ponía por fuera y los acampados más mayores pasaban a ser monitores. Este año fueron las mayores las que tuvieron la iniciativa de proponer esto último y prepararon su propia gymkhana, en la que pusieron a prueba nuestros conocimientos artísticos.

El resto de la tarde ya solo quedaban dos tareas por hacer: decorar el comedor para la gran ceremonia de los Goya y diseñar nuestros vestidos de gala.

Cuando comenzó a sonar la música («Potra salvaje», cómo no) empezamos a desfilar por una mini alfombra roja. La cena fue menos glamurosa pero sabrosísima: hamburguesas con bacon, cebolla, lechuga, pepinillo… no le faltaba de nada.

La noche terminó como siempre: con los regalos del amigo invisible, la entrega de diplomas con los habituales motes y mucha música y bailes hasta que ya no pudimos más.

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