¡Hola de nuevo, familias!
Seguimos con la crónica de nuestro campamento artístico. Nos habíamos quedado en el tercer día, con las clases de arquitectura y escultura ya terminadas, así que nos tocaba adentrarnos en el mundo de la pintura.
Comenzamos el día con unos talleres de flores pintadas, unas mandalas de lana y unos cuadros negros que escondían un arcoíris. Para terminar la mañana hicimos unos juegos con el paracaídas que llenó otra vez la campa de colores. Para comer, tocó puré de calabacín y pescado, con sandía de postre, a cargo de las chefs Tania y Elena.
Tras las tareas y la siesta, nos tuvimos que poner el sombrero de detectives: ¡Habían robado unos cuadros del museo! Los Dientes de león, Las Cabras esculpidores, Las Sinthuarte y Los Baños de Cámara se pusieron a buscar pistas por todo el pueblo, hasta encontrar a la ladrona: ¡Se los había comido la cabra Bárbara!
Antes de cenar, todavía nos dio tiempo a remojarnos en el río y a preparar la mochila para la marcha con una loca carrera. Luego, Ainhoa, Susana y Marta nos tenían preparados unos riquísimos perritos calientes con los que pudimos cargar pilas de cara al día siguiente…































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