¡Hola, familias!
El lunes nos adentramos en el particular museo que va a ser este año el campamento. Cada día disfrutaremos de una disciplina artística o eso nos contó nuestro amigo Don Javinci, un artista de pelo azul y bigote rizado que cada día nos visita en el desayuno.
Después pusimos nombre e hicimos los escudos de nuestros equipos y disfrutamos de una mañana de juegos de mesa. Para comer, nuestros chefs nos prepararon judías verdes con patatas con pollo guisado y no dejamos nada en el plato.
Por la tarde, llegó la primera gymkhana del campamento. Nos tocaba ser arquitectos y superar una serie de pruebas como diseñar tenebrosos circuitos de domino y estructuras de espaguetis para conseguir ladrillos de Lego con los que construir la torre más alta, la que tuviera más fichas y la más original.
Cenamos unas exquisitas albóndigas con tomate acompañadas de ensalada y… ¡helado de postre! Después de recoger, jugamos a la Batalla del Silencio, un juego de estrategia en el que ¿adivináis qué es lo más importante? Ssshh… Al acabar, buzón, canción y al saco.
¡Hasta mañana!
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