¡Hola a todos!
Llegamos por fin a uno de los días más divertidos del campamento 2019. Preparaos porque vienen curvas.
El día comenzó con la noticia de que nos íbamos de marcha, así que tuvimos que preparar a todo correr nuestro saco y esterilla y echarnos la mochila a la espalda. Sin embargo, cuando estábamos ya en la entrada para empezar a andar, llegaron dos furgonetas de Moscaventur, que nos llevaron hasta Pedroso. Aún sin saber qué íbamos a hacer, nos pusimos los trajes acolchados de neopreno, cascos y arneses. Con el uniforme completo, comenzamos a andar monte arriba hasta nuestro destino: el barranco de Pedroso.
Aquí es donde comenzó nuestra mayor aventura. Los monitores de Moscaventur nos explicaron las técnicas y medidas de seguridad que debíamos cumplir, y comenzamos el descenso río abajo, a través de rocas, pozas, cascadas, toboganes y un paisaje mágico. Después de más de tres horas conseguimos llegar a la salida. Atrás dejamos una experiencia inolvidable y las ganas de repetir.
Tras despedirnos de los monitores y devolverles los trajes, fuimos a comer a un parque junto al río Najerilla. Allí pudimos echarnos la siesta o bañarnos en el río. También asistimos a un desfile de cabras.
Por la tarde recogimos nuestras mochilas y subimos hasta el frontón de Baños de Río Tobía, que iba a ser nuestro hotel para esa noche. Estuvimos toda la tarde jugando al «asesino de villaOT», al «conejo de la suerte» y al «macarrón chistero».
Después de cenar unos riquísimos bocadillos de tortilla, jugamos a un juego nuevo. El nombre del juego, Oriflama, ya nos hizo sospechar que no iba a ser un juego fácil. Basado en el Stratego, tuvimos que poner a prueba nuestra estrategia para capturar la oriflama del equipo contrario.
Así nos fuimos al saco, preparándonos para la marcha que nos esperaba al día siguiente.
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