¡Hola de nuevo!
¿Qué tal va la semana de descanso? Nosotros ya hemos repuesto fuerzas y por eso volvemos al blog a contaros poco a poco lo que nos ocurrió durante la segunda semana del campa.
El lunes comenzó con una sorpresa, ¡ERA EL DÍA AL REVÉS! Una tradición del campa que llevaba algunos años sin hacerse, así que qué mejor año que este para retomarla. Para los que no lo sepan, consiste en un día en que todo ocurre al contrario: los chicos se visten de chicas y viceversa, los desayunos se convierten en cenas y las comidas en meriendas, los acampados en monitores… y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Por grupos, dedicamos la mañana a preparar las actividades que íbamos a realizar por la tarde como si fuéramos los monitores. Jugamos a la patata caliente pero con un globo de agua fría fría, a las cartas musicales, competimos en un concurso de baile muy profesional y muchos juegos más. Así pasamos la tarde hasta que llegó la hora de las duchas y todo volvió a la normalidad.
Pero no sabíamos lo que nos esperaba por la noche. En los años 80 se hicieron muy populares las películas de terror y ciencia ficción, y nosotros nos metimos de lleno en una. Cuando creíamos que íbamos a jugar al «agujero negro», nos encontramos con una invasión de monitores y acampados llegados del pasado, que llenaron el pueblo de Bezares de sustos y gritos, hasta que conseguimos abrir el cofre y devolverles a su época.
Con los nervios todavía a flor de piel, volvimos al campamento para que esos mismos monitores y acampados (Juan, Izan, Saúl, Víctor y Alberto, Fran, etc.) nos contaran sus experiencias y anécdotas más divertidas en los campamentos, dándonos una prueba más de lo divertido que es el campamento y la cantidad de amigos que se hacen en él.
Y, por fin, nos fuimos al saco, preparándonos para las nuevas sorpresas del día siguiente.
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