¡Hola a todos!
El viernes comenzamos a recordar los años 70. En esos años, el Campamento de Cenicero era itinerante, así que para homenajearlo no podíamos hacer otra cosa que llenar nuestras mochilas, preparar el saco y la esterilla y poner rumbo a Alesón.
En esta primera parada, pasamos el día en las piscinas del pueblo con juegos de mesa y de cartas y muchas bombas al agua para refrescarnos. Cuando nos empezaban a gruñir las tripas, llegó la cocinera con una cazuela enorme de macarrones que nos costó poco devorar.
Por la tarde, después de disfrutar de la piscina, salimos en marcha hasta nuestro destino final: Tricio. El alcalde nos dejó desplegar las tiendas al lado de las canchas y columpios así que estuvimos jugando hasta que una tormenta nos obligó a refugiarnos en el frontón. Cenamos un bocata de lomo con pimientos y cuando la lluvia amainó, fuimos a nuestro campamento improvisado, nos metimos al saco y…¡hasta mañana!
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