¡Hola a todos!
El viernes tocó volver a la rutina del campamento tras los dos días de marcha. Pero no por ello fue un día aburrido, todo lo contrario.
Empezamos el día con un buen desayuno, mientras los monitores explicaban la temática del día, que iba a ser sobre la diversidad funcional. Nos explicaron que las personas que tienen algún tipo de diversidad funcional no padecen ninguna enfermedad ni son menos capaces que nosotros, sino que simplemente son diferentes.
Por la mañana, para ponernos en la piel de estas personas, hicimos unos talleres mudos, en los que teníamos que hacer unos talleres pero no podíamos hablar, ni siquiera el que explicaba el taller. Hicimos marcapáginas y otros objetos con cápsulas de café.
El menú para la comida fue de puré de calabacín y pechugas, con fruta de postre.
Por la tarde fue la hora de las Paraolimpiadas de Bezares 2018, en las que varios equipos compitieron en todo tipo de pruebas: fútbol marciano, relevos de baloncesto a la pata coja, penaltis borrachos, lanzamiento de zapatilla, colchones musicales, furor, tabú, etc.
Para la cena, disfrutamos de unos riquísimos mixtos con patatas fritas y natillas de postre.
Y terminamos el día con un concurso de ‘Uno para ganar’ entre dos equipos, que para el que no recuerde el concurso televisivo, consiste en conseguir realizar una prueba, como por ejemplo colocar 5 latas vacías sobre un plato que flota sobre agua, en 1 minuto.
Así terminamos el día, y ya empezamos a pensar en qué nos depararía el último día de campamento mientras se nos cerraban los ojos.
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