¡Hola a todos!
El miércoles el día comenzó con prisa. Desayunamos y preparamos las mochilas rápidamente para salir de marcha hacia Daroca y que el sol y el calor respetará nuestra caminata. En unas 2 horas y media llegamos a nuestro destino y nos encontramos con Alejo, un músico de la antigua banda de Cenicero que se convirtió en un perfecto anfitrión.
Sobre las 2 de la tarde, llegaron las cocineras con una cazuela de arroz a la cubana con su huevo y filetes de lomo. Comimos en el porche de la iglesia y poco tiempo después y para no perder la costumbre, cayó una tromba de agua. La salita del bar con televisión y sofás fue un cobijo genial para descansar.
Cuando salió el sol, jugamos a resolver acertijos, al palillo e hicimos juegos de pradera con los chavales del pueblo a quienes les encantó la visita. A las nueve de la noche, volvimos al bar para ver el programa de Popular Tv en el que salimos.
Cenamos en la ermita de Daroca, donde también desplegamos las tiendas de itinerancia, una exquisitas tortillas de patata que trajimos del Hogar del Jubilado de Cenicero. Por la noche, jugamos a polis y cacos entre leyendas de terror que nos contaron en el pueblo.
Cuando dieron las 12, todos al saco a reponer fuerzas.
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