Bezares, 22 y 23 de julio

¡Hola de nuevo!

¿Qué tal la vuelta a casa? Esperamos que haya ido bien. Aunque ya os habrán contado todo, aún nos quedan por narrar los dos últimos días de campa, así que allá vamos.

El sábado llegamos a la última parada de la ruta Quetzal: Brasil. Nos recibieron dos samberos que, como todos los días, nos explicaron los datos más importantes que debemos saber sobre este país.

La mañana estuvo dedicada a terminar los regalos del amigo invisible y a recoger las tiendas y maletas. También hubo tiempo para realizar un taller de decoración de tazas, que pudimos personalizar a nuestro gusto.

Por la tarde, tras haber comido una riquísima caldereta, comenzaron las Olimpiadas Bezares 2017, en las que enawenes, guaraníes, ayoreos, akuntsus y yanomamis compitieron por ver quién era la tribu que mejor tiraba un penalti tras dar 10 vueltas sobre sí mismo, o quién era el sumo con esterillas más fuerte, o quién encontraba antes unas pinzas en el fondo de un cubo de mugre.

Estas pruebas ocuparon toda la tarde hasta la hora de la ducha, cuando nos pusimos nuestras mejores galas para celebrar nuestro particular carnaval brasileño. Cenamos una hamburguesa al gusto, acompañada de refrescos y patatas fritas. Terminada la cena, pasamos a los momentos emocionantes de la noche: reparto de los regalos del amigo invisible, lectura de las cartas de despedida, entrega de los diplomas con los motes más divertidos y, como novedad, los premios «Ruta Quetzal 2017» al más friki, al más faralai, a miss y mister, a mejor pareja, a la más renegona y, por último, al MVP del campamento.

La noche terminó con una peculiar disco-móvil. Uno a uno fuimos yendo a dormir, hasta que todos estuvimos metidos por última noche en el saco.

El domingo nos despertamos a todo correr, porque había que hacer muchas cosas antes de que llegaran los primeros padres. Antes incluso de desayunar recogimos las tiendas y sacamos las maletas.

Después de comernos un completísimo desayuno con todo lo que había sobrado (cereales, galletas, chocolate, tostadas, fruta…) continuamos con el desmontaje de las tiendas, hasta que empezaron a llegar los padres, que se unieron a la labor, y con la ayuda de todos dejamos el recinto de Parque Bezares como si allí no hubiera habido un campamento durante 12 divertidísimos días.

La última actividad del campamento Bezares 2017 tuvo lugar, como todos los años, con los tradicionales bailes en la plaza de Cenicero.

No queríamos despedirnos sin agradecer la colaboración una vez más de todos los padres y madres en el montaje y desmontaje; la labor entre los fogones de Valle y Gema, Mabel, Nieves y Jose Ángel, Inma y Javi, Mamen y Maria Eugenia, Marta y Rosa; las siempre interesantes charlas y actividades de Cruz Roja Cenicero y de la AECC; la entretenida sesión de juegos de mesa de Aventum Dinamización; las emocionantes tardes que nos hace pasar el Equipo Tritón de Cenicero; la adrenalina que nos provocaron en Campo Activo; los sustos del padre Gonzalo; y la acogida que nos brindaron en Santa Coloma, Manjarrés, Alerón, Hornos y, por supuesto, Bezares. Ojalá podamos repetir.

Al año que viene más, pero no mejor, porque es imposible.

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