¡Hola a todos!
Ya estamos en la recta final de nuestra particular y peculiar ruta Quetzal. Se empiezan a notar las prisas por terminar los regalos del amigo invisible, comienzan las primeras despedidas y se empieza a oler la fiesta final.
El día amaneció con la visita de un grupo de mariachis que nos anunciaron que habíamos llegado a México, el país de las salsas picantes y las calaveras catrinas.
La mañana empezó con la limpieza de las tiendas, rato que alguno aprovechó para adelantar su regalo, mientras nuestros cocineros profesionales preparaban un concurso de Master Chef con sabor azteca.
En nuestro Master Chef competimos por tribus para ver quién preparaba el mejor arroz tres delicias, cuál era el mejor paladar para distinguir salsas mexicanas y qué grupo elaboraba el postre más sabroso. Al terminar, cada grupo comió sus propias elaboraciones.
Por la tarde, llegó uno de los juegos más esperados de todo el campamento, la bandera. En esta ocasión compitieron Los cerdos contra Los burros, y alguno sufrió torturas a base de agua y barro, pero nadie desveló el escondite de su bandera.
Al terminar, nos dimos una buena ducha y fuimos al comedor a cenar unas deliciosas fajitas de pollo acompañadas de pimiento, tomate, salsas y todo lo que quisiera echarle cada uno.
Pero mientras cenábamos, empezamos a escuchar algún grito desde la iglesia de Bezares, y fuimos saliendo en grupos de cuatro a investigar. Por el camino nos salió al paso algún fantasma, y al llegar al pie de las escaleras nos encontramos con un hombre que nos contó la terrible maldición de doña María Gil y la manera de acabar con ella. Poco a poco fuimos entrando a la iglesia, donde nos esperaban una multitud de muertos con la cara pintada de calavera catrina. Cada uno nos fue diciendo un verso del poema que había que recitarle al fantasma de doña María.
Así, fuimos pasando todos por el túnel del terror y, cuando acabamos, volvimos al comedor del campamento para cantar «cuando el día ya termina» en su nueva versión mejorada.
La última parada está a la vuelta de la esquina ¡Allá vamos!
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