¡Hola a todos!
PURA VIDA. Así podemos resumir el segundo miércoles de nuestra ruta Quetzal. El día empezó con la visita de unos peculiares indígenas que nos contaron las principales características del país más ecológico del mundo, Costa Rica.
Por segundo día consecutivo recibimos una visita, esta vez de las chicas de Cruz Roja, que nos prepararon un MasterChef saludable. No solo elaboramos guacamole, salmorejo, un mousse de lentejas, otro de garbanzos y macedonia, sino que además aprendimos todo lo que nos aportan sus ingredientes.
Nada más acabar el taller, comenzamos la verdadera ruta del campamento. La marcha larga nos llevó hacia Santa Coloma y, a través de las junglas del Moncalvillo -donde comimos ensalada de pasta para coger fuerzas-, llegamos a Hornos.
Allí nos recibieron los vecinos con las puertas abiertas. Hicimos el juego del palillo -ya sabéis, consiste en cambiar un palillo por otros objetos, y estos por otros mejores y así sucesivamente hasta conseguir el mejor objeto posible- y nuestros acampados nos volvieron a dejar con la boca abierta. Aparecieron con televisiones, juguetes de todo tipo y hasta una botella de champán.
Una vez guardados todo el botín, volvimos sobre nuestros pasos para llegar al recinto de Campoactivo, donde nos dejaron espacio para montar nuestras tiendas de itinerancia.
Pero no todo iba a ser tan fácil. El juego de Atrapa un millón se quedó corto. Esta vez, por las trampillas se fueron nuestros tenedores, bocadillos, sacos y hasta las tiendas. Pero todo ello no era más que un ejercicio para poner a prueba nuestro compañerismo.
Después de cenar, nos metimos a las tiendas y cerramos la cremallera hasta el próximo destino.
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