¡Hola a todos!
¿Qué tal estáis? Perdonad que no os hayamos contado nada estos días, pero es que la aventura nos ha alejado un poco de nuestro campamento base, y han sido unos días muy intensos.
El martes llegamos a Estados Unidos. Los indios y vaqueros del Lejano Oeste nos recibieron con el himno de fondo para contarnos todo lo que no sabíamos de su país. Por la mañana nos visitó Belinda, la psicóloga de la AECC, para explicarnos la importancia de protegernos del Sol. Para ello, hicimos una gymkhana en la que poner en práctica todo lo que nos habían enseñado. Al acabar, y bien untados de crema, enseñamos a los novatos las canciones típicas del campamento, mientras los monitores preparaban el comedor para el estreno del Lip Dub 2017. Ha quedado chulísimo, pero aún tendréis que esperar un poquito más para poder verlo en casa.
Comimos puré de calabacín y filetes de lomo. Con las tareas acabadas, pasamos el tiempo libre entre talleres y juegos, que se alargaron debido a una pequeña tormenta de verano. No hay campamento sin las prisas de recoger todo porque empieza a llover.
Con el cielo más despejado, formamos grupos para sacar nuestros talentos secretos en la gala de «Tú sí que vales» que se celebró por la noche. Antes, cenamos unas hamburguesas que parecían traídas de la mismísma Texas.
Cuando la noche cayó, salieron las estrellas, pero al escenario. Nuestros chicos no defraudaron, y consiguieron emocionar a los espectadores y convencieron a todos los miembros del jurado -o casi-, aunque el plato estrella llegó al final, donde «El gospel de la Chelito» bajó el telón a un día que tuvo de todo, encierro inesperado de cerdo y burro incluído.
Nos despedimos así de país de los shows, ¿cuál será nuestra siguiente parada?
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